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PALABRAS DEL SEÑOR PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, ALAN GARCÍA, AL ENTREGAR BECAS “VÍCTOR RAÚL HAYA DE LA TORRE” A DESTACADOS ESTUDIANTES UNIVERSITARIOS
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Salón Dorado, Palacio de Gobierno,
Lima, 24 de Febrero de 2009 Dignas autoridades
Señor presidente de la Asamblea de Rectores y presidente de la Comisión Seleccionadora de esta beca Haya de la Torre Jóvenes maestristas Celebro tener en este Salón Dorado los primeros 111 de los 200 jóvenes que iniciarán sus estudios de maestría en temas que nuestro país necesita profundamente para su desarrollo, aspectos tecnológicos y científicos como la biología y la biología molecular, la gestión ecológica y ambiental, la tecnología de la comunicación y los altos niveles de la computación y la cibernética, también la gestión minera, la importante profundización de los estudios agrarios.
Estos son los temas que en su inmensa mayoría convocan a 200 jóvenes que durante este año y el próximo harán sus estudios de maestría perteneciendo a 19 regiones de nuestro país y trabajando en 8 importantes universidades de la Nación.
Creo que este será un vigoroso impulso en el trabajo educativo en el que está empeñado el gobierno.
Ayer nomás decía yo en el Callao que vivimos una revolución silenciosa, la revolución de la educación, la más profunda, la más importante; con mucho empeño el Ministerio de Educación, respaldado generosamente por las universidades y muchas instituciones, malogrado que se respete en el Perú el concepto del mérito y el esfuerzo; es decir que la capacitación sea el criterio por el cual se promueve a las personas, de allí que el paso fundamental para transformar nuestra educación no es construir edificios que no aportan con su cemento el espíritu y el sentido de la educación sino transformar a quienes educan y a quienes son educados dándoles el objetivo del sacrificio y del mérito como verdadera educación.
Se han capacitado ya más de 100 mil maestros que han estado, cada uno de ellos, un año en la universidad nuevamente para actualizar sus conocimientos y adquirir nuevos conocimientos y competencias; se han hecho exámenes en profundidad para saber que es lo que sabe cada uno y cuáles son los vacíos de su conocimiento y proponer inmediatamente una formación financiada por el Estado en las universidades del país para que los promotores del cambio sean los maestros capacitados.
Y quiero decir que estoy enormemente satisfecho de los resultados de este esfuerzo constante, persistente, que no aflojó en ningún momento en nuestro país donde se proclaman cosas y se aflojan después las voluntades; cambiar las cosas hacia el mérito y la capacitación ha sido un impulso permanente y ya comenzamos a tener esos frutos.
Hace poco habido un examen para que los profesores que aspiran a ser contratados demuestren lo que saben y sean contratados por el mérito y no por el número ni por la simpatía o el parentesco y menos por el carne partidario; y ese examen nos ha demostrado cómo llega a la conciencia del buen profesor, la certeza de que capacitándose y esforzándose es mejor y gana derechos; porque hace un año hicimos el mismo examen y apenas el 3 por ciento aprobó el examen con nota satisfactoria; un año después de predicar e insistir en la necesidad de leer, de informarse, de volver a la universidad, se ha hecho un examen similar en transparencia y a cargo de una entidad educativa ajena al gobierno y de 3 por ciento pasamos a más de 30 por ciento de maestros aprobados de acuerdo a exámenes parecidos.
Esto muestra que cuando el maestro quiere y se esfuerza avanza, por consiguiente vuelve a las aulas con más conocimientos, con más voluntad y con la certeza de que su mérito personal es reconocido para él y que las promociones, el sitio y los aumentos de salarios no son generalizados donde se aumenta al mediocre, al que no sabe y al que mucho se esforzó por igual sino donde se prefiere al que trabajó y al que se capacitó.
Bastaría este ejemplo de los dos exámenes de contratación de profesores, el del año pasado y el de ahora, para comprobar lo que puede la conciencia del propio mérito y de la capacitación pero, al mismo tiempo, también entre los alumnos se ha dado un paso sustantivo, no tanto como el que hubiéramos querido pero un avance acumulativo, progresivo porque en los exámenes que se hizo el año anterior a cientos de miles de alumnos para verificar su nivel ha sido aplicado otra vez este año y se ha demostrado un avance, en algunos casos de 10, 15 por ciento más, lo cuales es demostrativo de que profesores y alumnos se van encaminando por la senda del mérito, del esfuerzo, del sacrificio, del que pospone otras cosas para estudiar, del que sacrifica otras diversiones para estudiar y tiene por consiguiente el mérito de poder ser promovido.
Y ahora como hemos anunciado para todos nuestros maestros nombrados en el país habrá un examen para que de acuerdo a sus méritos sean ellos promovidos porque hay maestros de tercera categoría que ganan una cantidad y sobre ellos los de segunda categoría y los de primera categoría; lo que se va a hacer es un examen y todo aquel que demuestre su conocimiento, sus calidades y satisfacción será promovido a la escala superior que significa, primero una autoestima mayor para el que profesor de primera categoría y, en segundo nivel, una mejor situación económica porque demuestra su sacrificio, sus calidades, sus conocimientos.
Creo que este ha sido el gran campanazo, la gran novedad que ha traído el ministro Chang, antes se hablaba de mejorar la educación cambiando los contenidos en un libro o se hablaba de hacer gran educación construyendo edificios que podrían servir para cualquier cosa finalmente y que no servían para una verdadera y buena educación, había que cambiar el espíritu, había que darle alma a los edificios, a los contenidos y eso es lo que se viene logrando.
Y en los muchachos de los colegios poco a poco va entrando la norma estudia más, estudia más, lee más, esfuérzate en comprender lo que lees, comprueba que has comprendido explicando a otros lo que aprendiste que no hay mejor manera de comprender explicando bien a otros lo que uno leyó; y sobretodo rescata tu grandeza, no era un alumno para 11, no eres un alumno para 12, eres un alumno sin límite, hacia arriba, hacia la excelencia, cualquiera pude hacerlo.
Naturalmente también hay que mejorar las condiciones físicas, lo que malamente se llama la infraestructura que no es un buen castellano, los edificios y se está haciendo.
El gobierno entrega a cada colegio, que son 40 mil, una cantidad de dinero para cada aula y el director y el padre de familia tienen que hacer ellos el trabajo, tienen que hacer ellos el contrato, y eso ha significado un salto en la calidad de las aulas que tenemos, que son 180 mil el año pasado y este año nuevamente 280 millones para que continúen ese trabajo acumulativo de mejorar las aulas.
Pero, al mismo tiempo, hay colegios respetadísimos en nuestro país que son los colegios históricos, emblemáticos, que representan un distrito, que representan un departamento.
Cuando uno habla de Arequipa piensa en el colegio de la Independencia, creado por Bolívar; cuando uno habla del Cusco piensa en el Colegio de Ciencias, el Cienciano; cuando uno habla de Lima piensa en el Guadalupe pero también en el Alfonso Ugarte, el Melitón Carvajal, el Ricardo Palma y muchos otros; son los colegios emblemáticos, los más grandes; nosotros decimos que está muy bien que sean grandes pero tienen que ser también los colegios más exigentes; es decir que para entrar a esos colegios que van a ser remodelados totalmente en estos meses, para que no tengan nada que envidiar a los colegios privados más pudientes y modernos, nada que envidiar en aulas, en establecimientos deportivos, en tecnología de computación, nada que envidiar, esos colegios, que son en una primera lista 47 a nivel nacional, tienen que ser los colegios donde lleguen los que tiene más mérito; es decir para entrar a esos colegios hay que da un examen y que entren los que se esfuerzan más, que entren los que han estudiado más, los que son parte del tercio superior o del quinto superior de otros colegios porque eso despierta la emulación, el afán de superación del muchacho de 10 años que dice: estudiaré más porque quiero entrar a ese colegio, al Cienciano, y no entro porque vivo al costado, eso es facilismo, eso lleva a la mediocridad.
Me tocó vivir al costado del gran colegio, yo entro allí, eso es alentar la ociosidad; si quieres estudiar en ese colegio grande y moderno que va a tener los mejores profesores también por concurso, tú tienes que concursar y desde niñito vas a aprender que de tu esfuerzo, de tu conocimiento y de tu estudio depende tu vida.
Este es el cambio de espíritu que queremos hacer y se está haciendo, lo demuestran los exámenes pero pensamos en algo todavía más importante, si tenemos en la educación secundaria los colegios que son aquellos donde se exige el doble y donde para ingresar hay que estudiar el doble y saber el doble y que tienen los maestros más capaces por examen y que tienen quizás decanos y rectores universitarios como directores de los colegios ¿qué más queremos nosotros para nuestros hijos? pero por encima de eso pensamos en la creación del gran Colegio Mayor Secundario del Perú, es decir una Institución a donde ingresen los mejores alumnos de las mejores unidades escolares del Perú, desde Tacna, desde el San José de Trujillo, de Chiclayo, de todas partes ingresen los mejores alumnos por concurso y donde el director sea un rector universitario y donde tengamos por concurso los profesores más notables del país como fue antiguamente el colegio Mayor de Guadalupe que surgió para eso, para ser una selección de lo mejor del Perú y promoverlo cuando estaba José Gálvez, los hermanos Gálvez los grandes liberales dirigiendo ese gran colegio, después todo eso quedó atrás y todo los que están en el barrio pueden entrar sin ninguna exigencia, sin ningún requerimiento.
El Colegio Mayor Secundario del Perú tiene por objeto que los 500 mejores alumnos de tercer año de media entren allí, vivan allí, tengan sus dormitorios allí, tengan las mejores instalaciones deportivas y puedan estudiar el cuarto y el quinto y tengamos entonces los 3 últimos años en este colegio de alta capacitación donde deben formarse miles de alumnos que con los de los mejores colegios secundarios públicos del Perú conduzcan el país en el futuro pero por el camino del esfuerzo, del mérito.
El facilismo, la comodidad no conducen a nada más que a la mediocridad; y la educación es un punto en el cual tenemos que auto exigirnos todos permanentemente; mi único consejo a la juventud universitaria o secundaria o primaria es lee más, no pierdas tu tiempo chateando, caminando por las calles, sonriendo de cualquier tema, mirando espectáculos que no tienen sentido, estudia, infórmate más, critica lo que lees, construye lo que lees, crea algo sobre lo que leíste, oblígate a crear cada día un pensamiento distinto, oblígate y eso a la larga te va a ser mejor, superior, conductor.
Ya dicen que Lope de Vega, el fénix de los ingenios, el creador sin límites de la poesía castellana, leía hasta los papeles que encontraba en el suelo, los estudiaba, buscaba ideas, formas de hacer frases; no dejemos que nos ganen las nuevas formas de comunicación que encandilan, te entusiasman, hacen reír a carcajadas, pero no dejan nada, ¡nada!; sólo la reflexión, la lectura, el diálogo interesante sobre un tema concreto le deja a uno una formación estructurada en el cerebro; si asumimos una posición así como la han tenido los pueblos que triunfan; Grecia con sus academias y gimnasios que no eran gimnasios como los que hoy día gusta la gente ir, eran gimnasios del intelecto, de allí el término gimnasio, academias peripatéticas de conversación, de clase.
Si hacemos como han hecho los asiáticos que han hecho su grandeza en pequeñas geografías como el Japón a partir de la educación, o qué es lo que le permite a Finlandia ser un país extraordinario en las tecnologías cuando es un país pobrísimo lleno de lagos y de árboles y era el país carpintero de Europa pero tenía una educación de exigencia absoluta y se convirtió en el primer país de la educación mundial y en el primer país de la tecnología del software mundial porque formó a su juventud y a la juventud se le forma no con caricias, se le forma con convicción, con severidad.
Por eso esta beca se llama Haya de la Torre, presidente de la Federación de Estudiantes, abrió las puertas de la universidad y llevó a los obreros a enseñar a través de las Universidades Populares Gonzales Prada, los llevaba sábados y domingos a los jóvenes intelectuales y blancos, elegantes, los Porras Barrenechea y otros, a las fábricas de Vitarte a hacer experimentos físicos, a Óscar Herrera, a hacer experimentos físicos y químicos delante de los obreros para enseñarles lo que no podían aprender por no ir a la universidad, a entregarles libros, les llevaban libros como yo pido ahora que lleven los libros que ya no se leen a los analfabetos que están alfabetizándose en el Perú, ¡por Dios!
Este hombre que hizo de su vida política una vida en pro de la educación que decía eso, la conciencia de un pueblo se logra con ciencia, con la ciencia; que decía algo fundamental que es la solidaridad, si sabes mucho enseña, si sabes poco aprende, nunca te quedes en un sitio; que peleó por la educación gratuita a favor del pobre y de igualdad de oportunidades en los 60 años de su vida; que peleó por la creación de universidades en todo el país; no se olviden que cuando él era presidente de la Federación de Estudiantes en el Perú había 2,500 estudiantes universitarios, en 1920, era una educación de élite, de un pequeño grupo favorecido y él se dio cuenta que sólo llevando a los estudiantes a las fábricas a enseñar podía ayudar a la cultura del país; hoy día no somos 2 mil estudiantes universitarios, son casi 600 mil estudiantes universitarios; y algunas universidades no sabemos si tienen el nivel verdadero o simplemente cobran mensualmente a cambio de entregar títulos.
La verdadera universidad es la que tiene severidad en los estudios, exigencia; a mí me tocó ser profesor universitario por dos años de niveles de ingreso y en mi digamos, en mi inexperiencia, lo primero que hice fue reprobar a más de mitad de los alumnos porque estudiaba, porque leía lo que estaban escribiendo y algunos me dijeron usted nos va a dejar sin alumnos; yo sigo pensando que lo mejor es exigir, es el mejor favor que se puede hacer a un estudiante, no regalarle la nota, exigirle más; y eso es lo que Haya de la Torre hizo a lo largo de su vida, estudio, leyó hasta el borde de la muerte, habría que verlo dos meses antes de morir leyendo textos que uno diría esto es para un muchacho que va a tener 60 años de vida hacia adelante no para un señor que tiene 84 años, ¿que hace leyendo de nuevo la Lógica de Hegel?, señor que tiene 84 años, que está condenado a muerte, ¿que hace leyendo la Lógica de Hegel?, yo de verdad salía preocupado, porque tenía un espíritu trascendente, y por sobretodo sabía que aunque uno se esté muriendo tiene obligación de formarse y abrirse el cerebro una vez más, es más libre; uno debe vivir su vida con libertad pero tiene también el derecho de morir con libertad, sabiendo más.
Cuando hemos la campaña de alfabetización en el Perú y apareció una señora de 103 años, 103 años que no sabía leer ni escribir, que había nacido casi en el siglo XIX, una crueldad terrible que alguien atraviese todo un siglo sin saber leer y escribir; no tiene corazón el que no siente eso, el que no se da cuenta de eso y entonces dijimos pero es un ejemplo extraordinario, hay que lograr que sepa leer y escribir de verdad y que aprenda a sumar, a restar, a multiplicar de verdad; la señora en el curso de un año aprendió a los 103 años; los que están aquí en Lima decían: para qué, que importancia tiene que una mujer que tiene 103 años que ya se va a morir, que no produce ni papas en su terreno aprenda a leer y escribir; eso es maldad, eso es maldad porque todo ser humano es igual, el niño y el que está a punto de morir y tienen derecho de partir o de vivir con libertad, con conocimiento, con satisfacción.
De manera que una persona que por mayor que sea sí aprende algo sabe que tiene una riqueza nueva y muere mejor, con satisfacción.
Yo los felicito a todos ustedes, primero por haber sido seleccionados porque han sido muchos cientos los que se presentaron, con entusiasmo y algunos a ver si sale esto; les agradezco a los miembros de la Comisión Seleccionadora que han sido severos y que además han orientado hacia el conocimiento tecnológico y científico los estudios que van a hacer los 200 primeros maestristas de la beca Haya de la Torre, pero sobretodo los felicito a los jóvenes estudiantes porque asumen un compromiso, se autoimponen una disciplina, un esfuerzo, un sacrificio; podrían a ver si toman un puestito público y ganan allí mil o dos mil soles tranquilos, a vivir a la discoteca el sábado, a reirme a risotadas con el otro al lado de un vaso de cerveza, ja, no, no, estos jóvenes han escogido dos años de esfuerzo y ojalá las universidades les exijan más y ojalá los rectores y decanos digan, ah, éste es de la beca Haya de la Torre tiene obligación de rendir el doble y les anuncio que al terminar sus maestrías hay un segundo paso, los mejores entre los maestristas y estudiantes de la beca que ahora son 200, después serán otros 200, los mejores cada año a partir del próximo año vamos a gestionar con la ayuda de gobiernos muy amigos y queridos como Singapur, como el gobierno de China, como el gobierno de Japón para que los mejores, a través de un examen, se vayan por un año, por dos, a continuar y profundizar sus estudios en las áreas tecnologías científicas y así vamos construyendo un núcleo fuerte, básico de gente que cree en el esfuerzo, en el mérito, que no cree en el facilismo, que no cree en la compadrería, que no cree en la herencia de las cosas que se reciben sin saber porque uno las tiene; el mejor orgullo es decir estoy aquí porque yo me lo gané, no me lo dejó nadie, no me dijo nadie, no tengo título nobiliario, no tengo fortuna, no tengo fortuna, me hice solo, ¿y cómo te hiciste?, leyendo mañana, tarde y noche.
Yo los saludo a todos porque creo que éste, con la alfabetización, con la capacitación de nuestros maestros a los que hay que felicitar también por el avance que están haciendo, con el avance de los jóvenes estudiantes y con la ayuda de todo el país que ha comprendido que la educación no es levantar cemento sino exigirse esfuerzos y mejorar la calidad, éste es también un paso sustantivo, que nuestros jóvenes universitarios den nuevos pasos y se superen y otros más; la vida es un caminar incesante y sin descanso y hay que autoimponérselo hasta el final, por lo menos yo creo eso y hasta el último suspiro estaré intentando hacer lo que creo que es justo y necesario o intentando aprender algo que es siempre importante para ser libre.
Felicitaciones a la Oficina Nacional de Becas y Crédito Educativo, al ministro Chang, al señor presidente de la comisión, a los miembros de la comisión, y a ustedes porque ayudan a nuestra Patria a ser mejor.
Muchas gracias.
Lima, 24 de Febrero del 2009
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Escrito por Edgar Martin 